
Hemos, somos, sido, todo lo que hemos querido. Pianolas dulces suaves, con ironía latente valsean falsedades implícitas. El viejo libro azul, tristeza. El viejo disco, tristezas.
Despacio y seguro entiendo el eterno movimiento de la fragilidad solemne que existe en su mirada, entiendo la fortaleza de cristal que acompaña sus pasos y entiendo la ironía atónita de su mirar. Puedo entender mas no comprender en las entrañas febriles del corazón un por que. Quisiera acabar todo de un tiro certero a la razón. Fulminar la razón con balazos indómitos llenos de pólvora de amor. Pero no puedo. Me consume la verdad de mi boca, la historia de mi espíritu, la falta de mi razón.
Agudo y filoso. La libreta Azul. Seguro y preciso. Sin meditaciones, seguro y certero como un cuchillo grande y brilloso. Mas adentro, mas adentro. Y silencio abismal. De nuevo seguro y precioso cada vez más adentro de la piel. Sangre comienza a salir. Y se estría el filo de la dermis. Ha salido para asomar su carga sanguínea y encontrar su nuevo sitio a clavarse. Y de nuevo se encuentra adentro. El Viejo disco es testigo y dirige el ritmo. Cansado y demacrado. Sin seguridad y falto de precisión. Respira agitado el agudo y filoso. Ha decido esconderse, ocultarse, dejarse morir.
Burlón y fantasioso. El viejo disco sigue tocando. El viejo vino confunde la lírica de la poética letra que se versa en el aire. Muévete mujer recuerdo de mis entrañas hacia la funda inconfundible de vació y desecho que hago día con día sentado en el mismo lugar. Risas, baile, confusión, noches de antaño, viejos vinos. Sueños mal dormidos. Viejos aparatos ya perdidos. Risas, bailes, cena lista. Risas.
Silva en el cabaret la pianola que compone ciñas en el aire, notas de la vieja libreta azul. Sensualidad en voz. Caemos arrastrados en la pista de baile, e inertes mantenemos el baile con las miradas del recuerdo sabiendo que jamás volverán a ser verdes los campos de nuestra cosecha. Paso, violín, flauta y bajo. De un lado a otro. Ya no pienso en ti, aunque ocasionalmente me hablan de ti.
El viejo disco, la libreta azul. Son parte fundamental de lo que he olvidado, de que te olvidado, aunque siempre piense en ti, ya te he olvidado.
Ya te he olvidado, aunque siempre pienso en ti.
--INGRAMN PRATT--

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